10 enero, 2006

Mi Mujerío: La Cierva

Es verdad que a veces resulta fácil encontrar parecidos entre humanos y animales ... este lo he estado buscando a propósito. Malena dice que esta mujer es "su niña" y estoy de acuerdo: Pienso que hay personas que nacen demasiado viejas y otras condenadas a ser jóvenes eternamente, es cuestión de talante.

La muchacha de la que hablo no tiene ni la edad ni la ingenuidad de Bambi; Además generalmente no presume de ello, pero es una de aquellas "jóvenes pero sobradamente preparadas" de finales de los 90. Sabe por dónde se anda profesionalmente, habla varias lenguas, tiene un curriculum interesante...

Abre esos ojos grandes y húmedos, muy subrayados. Tiene mirada de gacela, de cierva, de gamuza... siempre he encontrado tremendamente dulce y melancólica la mirada hervíbora (pues si, adoro las vacas!); Pero no es sólo la mirada: Habeis visto estremecerse los flancos de una cierva, inmóvil en el bosque pero presintiendo lo que no se ve?

Es una putada que animales tan delicados estén a merced de los cazadores o de los turistas...todas las ciervas deberían oir en el bosque a un ciervo de doce puntas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

la verdad es que no se mucho sobre gacelas... pero si de miradas acuosas.
De miradas perdidas y soñadoras, acaso no se empañan los ojos cuando miras fijamente al sol.
Supongo que la vida consiste en no perder de vista el objetivo, aunque a veces te deslumbre.
Sabes la ventaja de ser gacela y no tener alas para llegar? Que nunca se podran derretir tus alas de cera.

mafalda dijo...

Las gacelas son muy rápidas. Quizás vivan muy deprisa, por si no les da tiempo a vivir más.
Su mirada es clara, nítida, (no tiene ni quiere ocultar nada), y temerosa o ¿ligeramente acuosa? porque presiente el peligro del bosque, pero hay algo que la mantiene cercana a él. Tal vez la certeza de que venciendo su propio temor, conociéndolo de cerca, enfréntadose a él, e, incluso padeciéndolo, será capaz de encontrarse a sí misma y despuès, simplemente marcharse con la convicción de que ha vencido.
Los aprendizajes son largos, muy largos. A las gacelas, a los herbívoros, se les enseña a triunfar en la carrera, a hacerlo todo con rapidez, pero no a enfrentarse a su propio temor. No saben que los grandes ciervos son los más aptos para el amor y se fijan en bambis supuestamente indefensos q sólo se contemplan a si mismos y no tienen cuernos suficientes para defenderla de los depredadores, o para rodear su cuerpo cuando sienta frío o le haga sombra cuando le dé el sol.
Y todo porque en el espejo en el que la gacela se miró, en la superficie del lago de su bosque, había una imagen cercana que desde pequeña ansió para sí, aunque ella no recuerde que la vio.

dulcecantar dijo...

Sí, es cierto, su mirada es de gacela, pero no es escurridiza porque su porte... su porte es solemne, cual Nefertiti.

dulcecantar dijo...

¡Oh dioses! me he equivocado de gacela: la Nefertiti es otra, porque ésta no es solemne sino fresca, juvenil, moderna.

Veva dijo...

jajajajaja, déjalo dulce, que al final se te van a enfadar las dos!!!!!!!!!!