10 marzo, 2006

Cosas Serias

R Capa

Hoy llegaba yo al Instituto reflexiva; Mañana es un día de recuerdo sobrecogedor y yo me debatía en un torbellino de ideas. Trataba de calibrar objetivamente la importancia del 11M, quizá pretendía establecer un cánon de dolor.

Pensaba y repensaba en lo terrible que ha de ser vivir dos años después con la presencia de semejante tragedia; En mi monólogo, objetaba que año tras año muchos seres humanos viven el acontecimiento diario de una guerra.... ¿Relativiza el dolor cotidiano de unos seres humanos el sufrimiento extraordinario de otros? ¿Y qué ocurre con el dolor personal, con la circunstancia amarga que sólo asalta a un individuo?

Bueno, de esta guisa llegué al curro y me recibió, algo alterada, mi amiga la conserja hitleriana. Robertito esperaba compungido sentado en el banco de la entrada. Cuando me enteré de lo que había pasado, Robertito tuvo que venir a mi despacho y llamar a su madre. Después hablé yo con ella y le dije que, por hoy, su hijo no podía quedarse en el centro. A la señora le temblaba la voz por lo que había hecho su hijo, casi no se la oía.

Entonces pensé que mi psiquiatra tiene razón, que la vida tiene sentido, aunque no Gran Sentido Filosófico (me ha pillado el tío en la primera consulta), y ese sentido es vivir cada día y enfrentarse a él, al sentido y al día, entendí yo.

Supongo que el truco está en no negar el propio dolor, pero sin olvidar nunca el de otros. Cada momento importa, pero también el conjunto. Respeto tu sufrimiento sin despreciar el mío. Me cuido para poder ayudarte. Algunas cosas son risibles o fáciles hasta que estás en el pellejo del otro. Sobre todo, el ser humano tiene una capacidad para soportar el dolor que lo equipara a cualquier Dios.

(Ah, lo que hizo Robertito fue un "calvo", osea, enseñar el culo en pompa en mitad de la entrada del Insti, en hora punta)

7 comentarios:

Kinderzimmer dijo...

no me jodas que habeis echado un niño del cole por hacer un calvo O_o estarás de guasa, no?

dulcecantar dijo...

Con el castigo de un sólo día estoy más que de acuerdo; evidentemente es una niñería, sobre todo si lo comparas con el principio de tu escrito, y con la foto. Pero hay pequeños infiernos llenos de bobadas,de cosas "que no tienen importancia", de chiquilladas.

Del sentido de tus palabras apenas puedo decir un "¡Ay!"

Kinderzimmer dijo...

Todos han hecho un calvo alguna vez en su vida, me parece una broma de lo mas inocente.

Veva dijo...

Nadie va a cortarle la cabeza a Robertito, Kinder, pero es un instituto, no un colegio. Y es un adolescente, no un niño. Aprender a hacer bromas y dónde hacerlas es importante...

duende dijo...

Totalmente de acuerdo, con el castigo, con la reflexión y con tu psiquiatra... que ojo tiene el tio!!!! Le faltó enfrentarse a uno mismo cada segundo, pero para empezar no está mal ;)

Dolores Muscaria dijo...

Pues si te contara que en mi insti, las "bromas" consisten en poner de huevos hasta arriba a los profes, echar petardos de calibre 12 en plena clase, zarandear al director, entrar en clase pegando gritos, tirar mesas por la ventana... es una juerga, vamos, un empezar a reir y no parar.
Pero tenemos que enseñarles que cuando se hace algo malo, se debe pagar por ello. No porque nos moleste el gratuito tratamiento capilar a base de huevo (y gratis), si no porque la sociedad funciona así, y cuanto antes lo aprendan, mejor.
Al fin y al cabo, el insti está pa eso, no?

-naan- dijo...

La lástima es que el castigo en el instituto muchas veces viene acompañado de respaldo a la gamberrada desde casa...