20 marzo, 2006

Hacerse Mayor es Crecer

Sigo leyendo Las Crónicas de Narnia a poquitos, intercalando otros libros para que me duren más. Magnifico un libro en el que los personajes entran en armarios mágicos y no olvidan recordar al joven lector "que es una soberana tontería encerrarse en un armario", así que podemos buscar otros universos, pero recordando dejar la puerta abierta.

Comentaba hoy con la Duende que lo paso muy bien ahora que voy al gimnasio; Como no puedo salir a caminar porque me he hecho daño en un pie y parezco el Doctor House, renqueando y con el genio ácido, he decidido explorar ese submundo de máquinas, pesas y gente que camina a ninguna parte pero muy decidida. Maravilloso el estreno, casi salgo volando cuando el monitor me puso en las manos una cosa que es como una percha con un contrapeso al otro lado (seguro que tiene nombre, mañana lo pregunto), fue precioso, me quedé colgando en el aire haciendo el ridículo. Afortunadamente, una regla no escrita del gimnasio es que nadie mira a nadie; Creo que puedes morir aplastado sin que nadie levante una ceja.

En fin, eso me lleva al monitor...qué cosa más guapa! En la veintena y con unos ojos verdes preciosos! Más riquiño! Total, que pensé yo para mi misma: "Jo, si mi retoña fuese más mayor se lo presentaba, qué majo!"

Y entonces me di cuenta. Una monada. Veintitantos. Mi hija. Dicho de otro modo: qué hermosos son por ser jóvenes, belleza en plenitud, espectáculo gratuíto para quienes los contemplamos! También, qué distante del espectador ese apogeo! Me descubrí hoy disfrutando de la belleza humana como quien contempla un cuadro; No sueño con poseer un Hopper, ni ser vigilante en el Museo del Prado. Basta con verlos. O pensar en futuros yernos, ya no en amores.

Y vuelvo entonces a Narnia con la dedicatoria sensible e inspirada del segundo libro. Esta historia fue el regalo para Lucy, ahijada del escritor, leed :

"Escribí esta historia para ti, pero cuando la empecé no había caído en la cuenta de que las muchachas crecen más rapidamente que los libros. Por lo tanto, ya eres mayor para los cuentos de hadas (...) Sin embargo, algun día serás lo bastante mayor para volver a leerlos y entonces podrás sacarlo de la estantería superior, quitarle el polvo y decirme qué opinas de él. Probablemente, yo estaré tan sordo que no te oiré, y seré tan viejo que no comprenderé nada de lo que digas....A pesar de todo, seguiré siendo ....tu afectuoso padrino , C.S. Lewis"

Ya soy lo bastante mayor para volver a leer cuentos de hadas!

6 comentarios:

dulcecantar dijo...

Parece que estoy a la caza de tus artículos. Lo de que nadie mira a nadie es verdad.Ahora bien, mi única experiencia de maquinitas fue con unos chicos que se pasaron toda la hora hablando de músculos, hormonas y riéndose de mí y mi poca fuerza, así que me dediqué al baile e hice una panda buenísima.Terminábamos nuestras durísmas clases con una "jartá" de pasteles que una amiga hacía y nos daba para no comerlos ella. En esas clases descubrí los Cuatro últimos lieder de Strauss, una de las más bellas composiciones que conozco.

Veva dijo...

pues invítanos a escucharte cantándolos, dulcita!

duende dijo...

Una mala experiencia la tiene cualquiera ;) pero el que la sigue la consigue... pronto serás la reina de las pesas, carnes prietas y musculitos al viento... Oh perdón donde estaría yo mirando?!!!

Veva dijo...

jojojojo!

fanshawe dijo...

Un viejo amigo (viejo por bueno, no por antiguo) me escribió en un momento mío de tristeza para recordarme por qué me quiere. De la cantidad de cosas que decía me gustó mucho ésta:

"por dormir juntos, como se debe
dormir, joder; como duermen los críos con sus amigos antes de hacerse mayores y, por lo tanto, un poco gilipollas"

Justo.

Perdona por llamar soledades. Hija, nunca quise hacerlo... :-(

Dolores Muscaria dijo...

Yo odio el gimnasio...:(