08 mayo, 2006

In a Kingdom by the Sea

Frida Khalo


Hace muchos, muchos años, cuando algunos de vosotros erais bebés, una jovenzuela de 14 años se enamoró; Era feucha, con gafillas y el pelo enredado, una rana. No tuvo éxito, pero todavía recuerda, a los 42 años, aquellos vuelcos que le daba el corazón.

Algún tiempo después conoció a otro chico y esa vez dejó la timidez a un lado y lo persiguió....y nada, nasti de plasti. Kilómetros se hizo nuestra amiga por la calle real, la de la estrella y la franja para en una de aquellas vueltas coincidir "casualmente". Ni puñetero caso.

Y un día, como ya no le importaba y se había rendido, aquel chico la miró y además la vió.

Podría parecer una historia de ranas y príncipes, verdad? Pero no lo fue. El príncipe decidió que a su rana no la miraba nadie y que si su rana sonreía a alguien era con intenciones perversas...No me malinterpreteis; El príncipe era un buen chico que creía que los celos son el amor. Y la rana sentía que cada bronca que le caía era merecida, porque era verdad, había sonreido, había bromeado, había cogido a alguien del brazo.....

Un día, la ranita, que tenía 16 añitos, se encontró con la pistola del padre militar del príncipe en la espalda...y esa grandiosa frase de "te mato y luego voy yo". Estaba descargada, claro, pero yo no lo sabía.

La rana de nuestra historia tenía tanto miedo, se sentía tan culpable por sacar a flote lo peor de una buena persona, que no decía nada.....creía que era culpa suya....afortunadamente su madre irrumpió en una escena violenta, muy violenta, y detuvo todo aquello.

Cuando me meto en líos y acompaño a una amiga a la guardia civil, cuando protejo a mis alumnos y algunos pensais "ay, se va a llevar unas hostias!" ...cuando hago esas cosas aunque me muera de miedo....la ranita canta: "tolerancia cero, tolerancia cero!" Me rechinan los dientes cada vez que percibo violencia hacia niños o mujeres. La ranita ha aprendido a ser un dragón y nadie que esté cerca de mi va a encontrarse solo o indefenso ante el abuso si yo puedo evitarlo.

(Joer, creo que contar esto aquí es lo más valiente que he hecho nunca)


11 comentarios:

Anónimo dijo...

Es humano sentir miedo, pero no estás sola. Cada vez más gente está dispuesta a acallar la voz de los violentos. Y ante estás situaciones es mejor no 'arrugarse', piensa que nunca se ha escrito nada de los cobardes. Y que si nos parten la cara por luchar por algo justo, qué le vamos a hacer, suponemos que es parte de la vida. Pero hay que seguir peleando hasta arriconar aquellos que no respetan la libertad ajena.

http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com

dulcecantar dijo...

Dices que se sentía culpable por sacar lo peor de una buena persona. Es incríble que a esa edad una ranita piense así, y no en dónde se ha metido. Supongo que esa ranita no daría tiempo a su príncipe para que sofisticara la venganza del honor perdido.

Allan Psicobyte dijo...

Ole, señora Veva: Ole.

Veva dijo...

Gracias, amigos.

Mafalda dijo...

Con un par, sí señor.
Ranitas y príncipes, los mismos protagonistas y las mismas situaciones a lo largo de la historia...
¿No será posible una relación de igualdad entre ranas y príncipes sin violentar?
Dicen los expertos que la naturaleza humana es violenta.
¿De qué nos vale tanto avance genético si no se sabe qué puñetero gen provoca esa violencia?
No sé vosotros,yo estoy cansada de estas historias terribles y despiadadas.
Finalmente, tendremos que convertirnos en "VEVAS" para poner fin a tanta incongruencia.
¿O se le ocurre a alguien otra forma de combatir o remediar?

La Lola Latina dijo...

Jo! Je suis etonnée...

Yo también fui una ranita, y mi prícipe me repetía sin cesar:
"Eres fea, te crees lista y eres tonta, crees que la gente te quiere y en realidad no te aguanta nadie. Suerte que yo, que soy tan divino y estupendo, estoy contigo. Si no, estarías sola en el mundo"

Y yo me lo creí, ranita inocente, y me cogí a ese clavo ardiendo.

Muchos años después, en un ataque de honestidad que le ennobleció, este principe destronado me dijo que todo eso lo decía por su miedo a que le abandonase, yo, la ranita, que era más guapa, lista y querida que el principe...

Es verdad, las historias se repiten, y el sentimiento que permanece es el mismo: una rabia que bloquea el raciocinio cuando una ranita se ve atacada por un principe cruel...

Ole tu valor!

fanshawe dijo...

Y aunque hablen menos de ello también existen "ranitos" que diez años después siguen pagando los miedos y las atrocidades que alguna vez le dijo o hizo quien le aseguraba amarlo como nadie más haría.

Y a veces esos ranitos tienen menos cojones u ovarios que tú y como mucho lo dicen en los comentarios de otro blog o lo escriben bajo pseudónimo.

Y este comentario también es de lo más valiente que he escrito. Y firmarlo antes de enviarlo también.

Así que gracias.

Veva dijo...

Ni la indefensión ni la maldad tienen sexo, ranito fanshawe, ranita mariloli. Biquiños

Mafalda: como siempre, el único recurso eficaz es nuestro trabajo, la educación.

-naan- dijo...

Hacen falta muchas más ranas´.

Veva dijo...

Ostras, olvidé mencionar que el título del post es el de un precioso poema de Poe!

pedazodecaos dijo...

La que más y la que menos tiene un "dulce" príncipe en el cuento de su vida... lástima mi querida Veva... ojalá hubiera más ranitas como tú por el mundo.
Un abrazo y gracias por tu ofrecimiento.