10 julio, 2006

Homes, Homiños, Macacos e Macaquiños: Luis, Semper Fidelis

Los veranos en la casa familiar traen olores, sabores y sonidos perennes. La noche en la terraza oyendo el mar, la soledad perfecta del amanecer tomando café subida a la encimera de la cocina cuando preparaba oposiciones, cuando después crecía mi embarazo, mientras esperaba a que la Troyana decidiese que las 6 era una hora perfecta para empezar a dar la tabarra...Esa ventana, antes de salir el sol, me ha visto durante muchos años.

Después de que naciese la Troyana, un ruído de fondo se hizo protagonista. No se cuándo empezó Luis a cortar la hierba, arreglar tuberías, soltar burradas y gorronear cervezas. Si se que cuando llegó la niña y me encontré, por avatares de la vida, sola, de pronto lo vi. Empezó a ser una rutina alegre esperar el sonido asmático del tractor por la carretera dos veces al día, subir a la verja y encontrarse con una fila de coches detenidos mientras Luis hacía insólitas y pausadas maniobras para acercarse. Sin inmutarse el tío mientras una colección de madrileños lo mandaban a practicar sexo alternativo.

Con sus ideas peregrinas sobre "Don Manuel" (Fraga), sus sarcasmos demoledores y lo que hacía reir a mi hija contándole que desayunaba bocadillos de arañas peludas, de vez en cuando, pausadamente, iba haciendo las cosas que le encargaba mi madre. Sin estresarse, que para eso están los de ciudad.

Visto desde fuera, impresionaba: Aquellos vaqueros cortados con los dientes, la camisa abierta hasta la cintura, el barrigón cervecero, un ojo chungo, el otro malicioso, las uñas rotas y ese aire de "ya me ducho cuando voy al médico"...En principio, nadie dejaría a su hija sola con semejante personaje. Pero aquellas manazas no le daban miedo a mi pequeña. Y cada vez que estábamos solas, Luis inventaba algo para hacer en la casa, pero todas las mañanas y todos los atardeceres "se pasaba" por casa, trasegaba un par de birras y se aseguraba de que las puertas estuviesen cerradas. Con delicadeza, sin decir nunca que se preocupaba por nosotras.

En una ocasión mi madre le avisó de que yo iba a ir con alguien que parecía que ("por fin!") me importaba. Luis puso la casa a punto. Además, robó rosas a todos los vecinos (a Fraga también) y las clavó en la bajada de la casa, para recibirme. Cuando le di las gracias, me dijo que lo había hecho para putear a los estirados de mis vecinos. Querido Luis!

Hace un par de años se murió. Un mes antes se despidió de mi, tomándose una birra y fumando un cigarro a escondidas. Prefería fumar, comer tocino y largarse unos chupitos a ser "una maricona". Le dió un pitiflús en la calle y palmó. Mi madre me dijo ayer que casi se mea de risa oyendo al cura, en el funeral de aniversario, hablando de él: Si se odiaban!

La cosa es que a veces oigo un tractor y me olvido de que ya no está. El año pasado casi no estuve en esta casa. Este año he vuelto y tengo nuevas amigas. Pero le echo mucho de menos. Era mi amigo.

Debo ser la única persona que tiene un ángel con vaqueros recortaos, camisa sin botones, palabrotero y de uñas negras. Espero que donde esté, por lo menos, sepan que la cerveza le gusta del tiempo. Y sin suegra.

6 comentarios:

marisoni dijo...

Todo un personaje, el señor Luis. Y muy emocionante su semblanza. Besines.

Jean dijo...

Me ha gustado leerlo.

No hay nada como tener ángeles de la guarda.

pedazodecaos dijo...

Te envidio, no sólo por tener amigos asi, si no por ser capaz de hablar de ellos de esa forma
Un beso y disfruta del verano

dulcecantar dijo...

Pedazodecaos lo ha dicho por mí.

La Loli dijo...

Vente a Praga de vacaciones! Estare por alli en breve!!!

x dijo...

Hola Veva: Que tal el veranito..?
Por aqui con 30 grados y humedad insoportable.
Ahora ando de mudanza de casa asi que sudando la gota gorda. haciendo de Luis, artesania pura, de todo un poco.como dices en tu post. Pero a diferencia a mi la cerveza me gusta helada.
Un beso japo.