02 diciembre, 2006

Embrujadas y la Filosofastra



Estaba viendo "Embrujadas" (y no, no con mi hija, lo estaba viendo sola, con premeditación, aburrimiento y alevosía) y me encontré con un personaje malvadísimo que le decía a uno de los "buenos" (que pasaba una crisis existencial) algo así como: "entérate, no vale la pena, esta lucha es infinita y sin resultado, porque existe un equilibrio entre el bien y el mal y nadie va a ganar, solo los listos".

Vaya puñeta, me ha pillado: Tiene razón el malo porque nunca ganaremos; Cada pequeña batalla por la dignidad,por la libertad, por la justicia...será sólo eso, pequeña, microscópica, efímera. Salvamos a una señora de ser lapidada mientras otras 20 mueren a palos....hacemos leyes que llegan tarde para muchos, que no son aplicadas correctamente, leyes que se saltan a la torera.

La reacción corriente es algo así como: "total, no he cambiado el mundo, menuda mierda, para qué intentarlo?"

Pues no estoy de acuerdo; Esta es una guerra (quizá contra la naturaleza humana depredadora) en la que lo que importa no es el final de la guerra, sino las escaramuzas. El valor se demuestra perdiendo, la batalla importa y no la guerra. Cierto que cada vez que añado un punto al lado de los buenos los malos sabrán como añadir 2 puntos en su marcador...Y qué?

Podría decir que si se cargan la selva amazónica se cargan el futuro de sus hijos...pero ni siquiera pienso en eso; Cada vez que los malos defienden sus "ideas", con el subterfugio que sea, se oye el "clink, clink" del dinero. Cada vez que yo, o tu, como gilipollas, nos ofendemos, nos irritamos, nos soliviantamos....lo único que se oye es ese "hola, qué tal, puedo ayudarte?".

No importa el resultado final. Importa estar en la trinchera. Que los malos necesiten un terremoto para equilibrar la balanza del sufrimiento.


O de otra manera: para qué molestarse? salvas a uno y perecen miles... ese argumento sostiene la impasibilidad....hasta que en las estadísticas aparece tu padre, tu madre, tu mismo, tu hermano...ahí las cosas cambian; Estamos dispuestos a usar todos los recursos para salvarlos, para prolongar su vida, para evitar su sufrimiento.... Por qué el médico que entrega un montonazo de horas a consolarnos, evitar el sufrimiento de alguien a quien queremos, etc, es una persona estupenda y quien salva una sola vida en África es un soñador, un tipo (o tipa) que flipa, que derrocha su talento, que emplea todas sus fuerzas en una batalla perdida?

Será que quién cuida a los mios es estupendo (porque yo lo valgo) y quien cuida a un montón de estadísticas (que seguro que tienen padres, hijos, amigos)es un soñador?

8 comentarios:

Mafalda dijo...

Pues... ¿qué decir? Que estoy de acuerdo. No se disfruta sólo con el resultado, sino también con lo dificultoso que se haya podido hacer el camino hacia él.
Sigamos equilibrando pues, amiga.
¿Quién más se apunta?
Se admiten abonados de por vida.
Aviso: No serán remunerados económicamente por el esfuerzo demostrado en el empeño de sus funciones. L@s admitid@s entrarán por riguroso orden de solicitud.

Mafalda dijo...
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fanshawe dijo...

Mmmmm... no, hoy no digo nada, que tengo la tarde pesimista...

trugaredd dijo...

Creemos que podemos escapar al sufrimiento, pero porque olvidamos la primera noble verdad del Buddha fácilmente: la vida es dolor y sufrimiento, sufrimos porque no obtenemos lo que deseamos o porque perdemos lo que amamos. ¡Qué difícil es aceptar esto!
El deseo o apego -2ª noble verdad- está en el fondo del sufrimiento. Superar ese apego o ilusión, 3ª noble verdad, etc...

Un abrazo

Veva dijo...

Tenemos que trabajar mucho.

Javier dijo...

¡Qué importante es estar a gusto con uno mismo!.

El tamaño no importa (el de la batalla), lo importate es poder seguir luchando.

La Lol in Floraida dijo...

Yo me apunto, queridas Veva y Mafalda.
Hay un libro estupendo y maravilloso of the death que se llama "Identidades asesinas" de Amin Maalouf, que habla de esto.
Ya se que soy un poco plasta con este autor, pero ejque lo dice tan bien!

Anónimo dijo...

Es la 'listura' la que vence no los buenos ni los malos, en cuya escala moral los extremos están muy separados y caben infinidad de matices. Es una cuestión de pillos, esos son los que ganan para su provecho.