12 enero, 2007

Homes, Homiños, Macacos e Macaquiños: Un Hombre Honrado

La que sigue es una historia, por motivos fiscales obvios, ficticia.

Había una vez dos hombres que fueron socios más de 30 años. No todos aquellos años fueron perfectos, hubo sus más y sus menos, desacuerdos, fricciones. Uno de ellos emprendió nuevas aventuras, se divorció, cambió de ciudad. Separaron sus intereses económicos, deshicieron su sociedad. El hombre que se fue volvió a casarse, hizo negocios más elegantes, dejó casi toda su vida atrás.

Pero hubo un momento en que aquel hombre de la nueva vida pidió un favor a su viejo socio: Acordaron una venta ficticia de la vieja casa de una familia que ya no existía. Era algo pasajero que sólo ellos dos sabían. Y así se hizo, como se hace entre amigos, sin papeles, sin más testigos que ellos mismos. Hoy por ti y mañana por mi. Aunque sea mucho dinero, qué más da.

Ocurrió lo que siempre pasa, que la vida asalta por sorpresa y la muerte aún es más taimada. Murió de sopetón el hombre que parecía que empezaba y sobrevivió quien se quedaba. Una hija se quedó endeudada porque su padre pensaba que se quedaría con todo. Una viuda se montó en la pela porque sobreestimaron su generosidad.

Y entonces apareció aquel hombre rechonchito, poco elegante, de ojos enrojecidos y maneras exhuberantes; Y quedó con la hija para devolverle su casa. Nadie le pidió nada, pero ahí estaba él diciendo "tengo algo tuyo, no es mío, que no te lo arrebaten". Entended que legalmente no debía nada: una venta es una venta, la propiedad era suya. Pero era un amigo y un hombre honesto; Devolvió aquello que ningún juez podía reclamar.

La hija de su amigo come con él y con su mujer todos los años. Se reúnen, hablan de vivos y muertos, se dan cariñosos abrazos...

Me alegra muchísimo su compañía, las anécdotas de mi padre que va grabando mi hija, los recuerdos que sabe desgranar, las risas que hacen él y su adorable mujer con mi madre...Me sorprende toda la generosidad de este hombre que hoy ha vuelto a regalarme un buen dinero, porque encontró una cosa que habían hecho él y mi padre..Le pregunto: Manolo, estás seguro?, No será tuyo? Y me dice que no, que lo sabe, que lo hablaron entre copillas una noche, que la palabra que un hombre da, vale...

Yo conozco, no se por qué, a personas especiales. Sin merecerlas, sin buscarlas.....en este caso, Un Hombre Honrado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Todavía para algunas personas tiene valor la palabra dada pero son tampocas. Un suerte encontrar a alguien así.

http://elsexodelasmoscas.blogspot.com

Anónimo dijo...

Jo, aún existen personas honradas.
Pensaba que sólo eran cosas de novelas.

Mafi7 dijo...

Pues... que casi lloro con la historia de ese entrañable y honradísimo amigo de tu padre.
¿Sabes? Creo que en fondo es que se está haciendo algo de justicia, la pena es que ésta no venga del "lado oscuro" del que tenía que venir, ¿no? La verdad es que quedar prácticamente desheredada era una puñetería de las grandes.
Oye: ¿se llevará en los genes lo de la honradez? ¿Tiene descendencia ese maravilloso amigo? Lo digo, más que nada, por aumentar la honradez del planeta.

Veva dijo...

Mi padre decidió, mafalda. Era su vida y su dinero (y mis deudas) me hubiera hecho la puñeta si heredo: "galeriera" en lugar de profe....uffff! y no se cómo srrán los nietos de Manolo, pero le adoran.