28 febrero, 2007

Sísifo

No quiero meterme con nadie y todo lo que voy a decir es de buena fe. El asunto es la salud.

Contemplo como espectadora a aquellos que tienen buena salud. Es estupendo. Es un privilegio. No tengo la suerte de compartirlo.

Unos se sorprenden cuando se ponen malos: "por qué a mi?". Claro, nunca han estado pochos, se sienten traicionados, no han hecho nada mal y de repente, zas, la gripe, una gastroenteritis, una patatosis. Pasan días buscando qué hicieron mal, quién les contagió....Pobres, están convencidos de que el cuerpo no falla si alguien no le hace daño....

Luego están los aprensivos (es una dolencia, se llama hipocondría, pero mejor no mencionarla). Estos temen "coger" algo. Se protegen, se blindan. Piensan que todo va a agredirles, es cuestión de no bajar la guardia.

Al final de la cadena estamos los que nunca hemos estado sanos. Para qué andarnos con coñas, yo nunca he tenido un día en que no me doliera algo desde los cuatro años. Lo vamos llevando, somos los de la "mala salud crónica". Más o menos dignos, con algo de choteo...podemos fumar....total, no vamos a estar peor!

Para que lo entendais: no es lo mismo "tener" una gripe que "estar" enfermo. Y no es lo mismo "sufrir" migrañas que padecerlas. En galicia existe esa distinción: Cuando alguien "padece de" no tiene una dolencia temporal, y tampoco se rebela; Quien sufre algo espera una cura, quien padece de algo se resigna. El dolor es parte de uno, la voluntad se sobrepone. Pero no hay cura. "Padezco de" tiene la misma entidad definitiva de "soy rubio, soy negro". Es inalterable.

Me pregunta alguien cómo teniendo migrañas río y soy tan vital. Él no lo soportaría y no ve el clásico guiño dolorido en mis ojos. Bueno, quiza después de 31 años de entrenamiento ....Supongo que sólo otra persona como yo sabría que no bromeaba cuando dije "voy a operarme la miopia, que este año me toca y no quiero que me rajen la barriga" .

Todo esto es para explicaros por qué soy rara, por qué hablo con desparpajo sobre la muerte. Cuando llegue, que no quiero que sea pronto, no podrá cogerme por sorpresa. Es mucho peor arrastrar, como Sísifo, la piedra. Algunos empiezan a notar el peso de los años, porque fueron jóvenes saludables. Yo no lo siento, jamás tuve un cuerpo que respondiera, parecía bonito por fuera (moderadamente, que naomi campbell nunca fuimos)pero nunca me sentí fuerte, saludable, entera. Ahora refleja, este mi cuerpo, quien soy. Jorobadilla, medio mierdas.

Pero, no obstante, sigo subiendo la piedra.

Empujo por orgullo, para no ceder, porque no me da la gana de rendirme (se lo dije a un médico en la UCI hace 25 años y lo mantengo) y porque cada vez que me encuentro mejor, cada vez que me recupero....

Dios, no teneis ni idea de lo magnífico que es estar viva, que no duela nada!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Más razón que una "santa" es la que tú tienes, neniña (como diría mi tía o incluso mi madre si estuviese viva).
Estoy de acuerdo. Es más, voy a patentar eso de soy "padecedora de...", me parece una palara preciosa, algo asi como "hacedora de..." cualquier cosa, de cuentos, de virtudes, de suertes, de encantamientos, de sonrisas, de enredos, de malentendidos, de buenos momentos, etc.
Eso sí, lo que de no te duela nada es una MARAVILLA. Hace tanto que no me pasa que ya ni me acuerdo. Eso que no tengo migrañas ni dolor de muelas, que si llego a tenerlos...
Besotes grandotes, cuídate muchísimo y recupérate de verdad. ¿Me dejas que te visite mañana si aún estás malita? Creo que tengo un huequecillo por ahí.
No me deja publicar con blogger, va como anónimo, soy Mafalda.

Eska dijo...

Ojalá mi madre también lo viviera como tú, Veva.

duende dijo...

desde los 13 no sé que es eso de levantarse una mañana y que no duela nada, pero al contrario que tu, me encanta quejarme, eso de que cada día me duela algo diferente y casi siempre lo mismo, no tendría gracia si no lo supiera todo el mundo. Disfruta de esos días SIN, que no duran mucho.

Besitos

Colette dijo...

Me encanta y admiro esa actitud. Yo no tengo muchos males, nada serio. Pero, una de las cosas que me dan miedo de ser viejita es pensar en que me puedo convertir en alguien como mi abuela, a la que le encanta regodearse en lo malísima que está...y está hecha un roble para su edad!!!
Espero haber salido a mi madre...

dulcecantar dijo...

Sé de blindajes y yo lo llamo el síndrome de Atlas. Pero todo eso que hablas sí que me suena.