21 agosto, 2007

Nano Conciencia

"Por Dios, por Dios, esto no puede estar pasando". No a mí.Es demasiado estúpido. Yo no puedo acabar ASÍ.

Veva deslizándose por un terraplén. Como muchas otras personas que han perdido la vida así.

Veva choca con un montón de arena. Si tiene el cuello torcido, se ha matado.No lo tiene, se ha salvado. Está viva, respira y maldice.

Veva no ha pensado en su familia, en su hija, en su madre. Veva sólo ha pensado en su muerte ridícula. Veva sólo pensaba en algo así como: "me cago en tal, tanto esfuerzo para acabar meada en un despeñadero".

Veva se ha dado cuenta de que tiene un miedo horrible a la muerte y que tiene que afrontarlo. Porque la muerte no es la de otros, la muerte es la de ella. Está bien ser valiente cuando los demás se van...está bien echarlos de menos....pero, coños, ese miedo tremendo a irse uno!

Durante un nanosegundo, vi que podría estar o no estar.....y la diferencia era tremenda! La conciencia....la atadura magnífica a la vida, el único anclaje seguro!

Con todas mis mentiras y falacias, con toda mi carga, con todo mi dolor: Quiero estar aquí.

Estoy. No me rindo. Serán cenizas, mas tendrán sentido.

11 comentarios:

senior citizen dijo...

A mi edad, ver la muerte cerca es algo que ocurre todos los días y a todas horas. El terraplén son los años, que antes se bajaban de uno en uno y ahora se bajan a saltos. Cada nuevo achaque, cada nuevo dolor te va acercando a lo que sabes está ahí, a un paso. Lo ves en tí y lo ves en todas las personas de tu edad que se van yendo. Te vas quedando sola y tienes miedo.

Sin embargo, aunque no te gusta la vida y no te gusta tu vida, te agarras a ella, levantas la mirada y buscas nuevos horizontes, nuevos caminos. Buscas nuevas personas que llenen los huecos que otras van dejando.

Como vosotros, por ejemplo. Fantasmas de la Red (profe Portillo dixit) que cada día sóis más reales.

Jordi Ventura dijo...

Después del batacazo, que menos que estas reflexiones.

Creo que está muy bien valorar lo terrenal y desearlo con todas tus fuerzas. Lo que tenga que venir vendrá, pero pensar en ello no lo situará más lejos.

Así que, vivamos el presente con todo su jugo y sustancia!!

Un beso!

Jordi Ventura

Colette dijo...

Veva, me alegro mucho de que estés bien (sin perjuicio de magulladuras y reconstrucciones faciales).Menudo susto!!!!

Tengo 31 años y cada vez soy más consciente de lo rápido que pasa el tiempo.... así que no quiero pensar en el suspiro que supondrán los próximos 20 años.

Un beso grande

Anónimo dijo...

Desde luego ¡qué tristeza tan grande ésta espada de Damocles que se burla de nuestra inteligencia! ¡Qué pavor tan inmenso!
Strauss dixit.

Anónimo dijo...

Veva, como dijo Machado:
"Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar..."
Y cuidadito con lo oscuro, que a veces ya se sabe.
bsos

Veva dijo...

muacs a todos, menos al anónimo ese, qué graciosillo!

Mafalda dijo...

Efectivamente!, un sólo y único "Nanosegundo", como bien dices, es lo que nos separa de la muerte. ¿Y qué miedo da la propia!, ¿verdad? Es curioso, aunque un@ no crea en otro tipo de vida tras la muerte, se imagina un lugar donde no puedes ver, ni tocar, ni hablar, ni sentir, ni abrazar, ni consolar, ni reír, ni llorar con tod@s aquell@s a l@s que quieres. ¡Qué difícil superar ese miedo! ¿Dónde la valentía para superarlo...?
Besotes.
Ah!, tampoco te estás estirando mucho en escribir, tanto protestar de que estoy yo hecha una vaga y tú..., no haces demasiado alarde de tecleo que digamos. ¡A ponerse las pilas!

elle dijo...

Eso, eso, que se te echa de menos! :-)

Oyros dijo...

Que no haya sido 'nada' al final es lo importante.

el color del cristal dijo...

Pues no sé, el caso es que no le tengo miedo a la muerte, al fin y al cabo nacer es ya un milagro y la vida es sólo un camino que inevitablemente te acerca a su final... eso si, si pudiera cumplir un deseo, sería el de la inmortalidad, claro :)

Que te mejores guapa... y le prendas fuego a las cañas que te pusieron la trampa, que no servirá de nada, pero lo que desahoga!!! :D

senior citizen dijo...

Espero, Veva, volver a leerte antes de que me llegue el momento del que hablamos.

Espero y deseo.