13 septiembre, 2007

Kinder Toten Lieder

Jamás deberíamos ver una niña de cuatro añitos metida en una cajita blanca.

Los niños están hechos para reir, gritar, llorar, enfurruñarse, curiosear. A los niños hay que darles una palmada cariñosa en la mano para que no toquen el peligro, mientras les decimos "caca!".

Los niños nacen para que nos preocupemos, para que nos inquietemos, para que nos riamos con ellos. Para que les digamos "mamá está aquí" y ya no tengan miedo.

Están para soliviantarse, enfurruñarse, cabrearse, alegrarse.

Están para llenarse la cara de papilla, para escupírnosla con aire de triunfo, para llorar en su primer dia de colegio.

Están para que observemos con aire de entendidos si la caca es verde, o amarilla, dura o blanda.

Están para que soñemos su futuro, con mayor o menor acierto. Nos confundimos, ellos nos desconciertan.

Luchamos, nos enfadamos, reflexionamos, pensamos que siempre habrá tiempo de cambiar, de arrepentirse. Qué disgusto, que la niña no ha querido estudiar, qué mala suerte, que el chiquillo salió apocado!

Y, un día, una amiga pierde a su hijita, a su proyecto, al sentido de su vida. No va a poder inquietarse por novios, estudios, ni gaitas. No va a poder nunca. Jamás (parece una chorrada) irán a comprar el primer sujetador.

y cómo contarle a su hermanito que la niña se ha ido al cielo!

Pequeña Princesa Raquel, clavadita a tu madre. Te lloramos un montón y no sabemos ni cómo expresarlo!