27 diciembre, 2007

El Marino de las Pequeñas Cosas

Como ya escribí de su mujer, hoy me toca de él. Es un hombre compacto, fuerte sin ser amedrentador. Con esa tez curtida de mares y vientos y esos ojos claros que se les ponen a los marinos, que parece que ven más lejos, más profundamente. Te mira y está viendo otros lugares, planicies de agua gris que se confunde con el cielo.

Me dice que el placer está en las pequeñas cosas, en los amigos hasta que dejan de serlo. Mezcla la calma del que es paciente con la ira del apasionado. Por él, una mujer aprendió a trepar a un barco. Para verlo un día, para pasar meses contemplando esa inmensa pradera que es el mar.

Me habla de vida sencilla, de anécdotas de viajes, de su padre, de su abuelo. Se ríe porque piensa que somos distintos por votar a distinta gente. Todavía se troncha con los chistes de su mujer.

Vive en una casa cuyo eje es la escalera caracolada de un barco; Contempla toda la ría y pasa los veranos en otra sobre la que las aguas saltan cuando toca. Se entristece cuando una voz vieja ya no lo reconoce, pero su casa se llena de risitas y ruidillos infantiles. Todavía es hijo, pero ya es abuelo.

Se mete en berenjenales y despotrica porque nadie le obligó.A veces me cuenta cosas durante el verano, otras veces prefiere un periódico mientras es su mujer la que me entretiene con sus relatos. Él sabe, y yo también, que los amigos no necesitan ser sociables todo el día.

Este hombre, con esa vida, me dice que disfrute con lo sencillo. Esta loco. No sabe que lo tiene todo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

( No me quedó registrado mi primer comentario así que me repito.)
La existencia de este hombre es como la de la mayoría, pero en tu mundo virtual se convierten en vidas apetecibles.

(Strauss)

Senior citizen dijo...

Ese hombre ve el mar en invierno.
Tu ves el mar en invierno.
Yo no lo he visto nunca.
Un amigo del bloguerío, que ya no está con nosotros, me describió un día como era y yo le prometí que iría a verlo.

Tengo que cumplir esa promesa.

Mafalda dijo...

Tiene todo... lo que ansían otros. Quizá disfruta más de la sencillez y no se complica en otros enredos.
De cualquier modo, él está ahí, cerca, para que escuches cuando quiere hablar y para que oigas su silencio cuando quiere leer.
Senior Citizen, esa promesa está fácil de cumplir; por estos contornos estamos dispuestas, al menos yo, a darte un garbeo por toda la orilla (no poseo barco para hacerlo in situ) de las playas de la zona. Todo es cuestión de animarse.
Besotes.