29 febrero, 2008

Una y Mil veces la Belleza

La mujer que parece un águila, con los hombros encogidos de dolor, pero la mirada alta y aguda, tensa porque se prepara para el vuelo, algo antipática porque se concentra.

Mi pajarillo, que me crispa los nervios porque sigue cruzándose la chaqueta como abrazándose, ella que tiene un tipazo, una carrera, un trabajo. Y se cree que necesita que la refrenden. Muchacha, sola ya eres alguien.

La que se encontró. No se cómo ni por qué, que es muy reservada. Pero está más guapa que nunca, aunque se le caiga el muro. Ole tus huevos y tu paciencia.

Mi delicada grandullona. Te quiero. Estás pasándolo horrible y no puedo ayudarte. Puedo estar. Y estoy. Finges que todo es un proceso natural, pero te he visto deslabazada y corriendo por el pasillo. Se que estás aterrorizada, consumida de cansancio, en una situación extrema. Cuando ya no puedas más pedirás ayuda. Espero que primero me llames a mi. Con todo mi amor te ayudaré.

Mis hermosas mujeres, mi belleza. No entiendo cómo puede alguien conformarse con lo bonito, habiendo belleza que puede llevarnos a las lágrimas.

4 comentarios:

Sandy dijo...

Hola..
Me gustò tu blog..
buscaba algo sobre el famoso "y sin embargo se mueve" de Galileo..y encontrè tu blog.. muy lindo

Saludos desde Hermosillo, Sonora (Mèxico).

Anónimo dijo...

Potenciar el espíritu crítico debería ser esto: encontrar tanto.

Strauss

Mafalda dijo...

Se me escapa la similitud con el águila... ¿porque otea desde arriba? ¿o porque desciende de la montaña en la que se encontraba?
Ver belleza en estas cuatro representaciones es maravilloso, aunque duela.

Veva dijo...

Muacs y remuacs, chicas.