18 marzo, 2008

Lo Que El Terapias Me Enseñó

Ya que me habeis aguantado estos días, os ofrezco el análisis de lo que me ocurrió. Si me seguís desde hace tiempo, sabeis que yo procrastino, osea, que aplazo, difiero o anulo aquellas cosas que no quiero hacer. Quiere esto decir que me veo imposibilitada para hacer aquellas cosas que rechazo. No es que me niegue conscientemente a hacerlas, sino que mi mente o mi cuerpo se rebelan por mi.

Cuando yo era pequeñita, fui varias veces de intercambio, a Francia o Inglaterra. Todas aquellas experiencias fueron horrorosas. A Francia con una familia bien con hijos insoportables . Recuerdo aquella señora tan guapa, casada con un ruso blanco, que nos dejó tirados en casa de la abuela, una señora impresionante que me hacía lavarme la ropa y no me dejaba usar la piscina (a sus nietos, sí). Yo tenía 11 años.

De Inglaterra, aquella pareja de jubilados que completaban la pensión "adoptando" durante el verano. Parece ser que la organización de la francesa con la que compartí aquel verano pagaba más que la mía, así que nos daban de comer diferente (qué hambre , Dios). Encima, pasaban el verano en una caravana aparcada en una playa de piedras (tengo claustrofobia desde entonces).

Luego, la colonia en Francia. La soledad más horrorosa porque las monjitas que la regentaban le hicieron a mi tía (tengo una tía monja)el favor de admitirme aunque yo era un poco mayor que los otros niños. Las monjas venían a verificar que dormíamos con las manos fuera de la cama. Al año siguiente volví, pero como ayudante de monitora, osea, que tenía que lavarles, a mano, la ropa a los niños (por qué los niños se cagan en los calzoncillos?).

Mientras yo disfrutaba de esas hermosas experiencias, mis padres, unos señores que no habían dejado que me subiese a un tobogán en toda mi infancia, por miedo a que me dañara,a los que les horrorizaba que jugase en la calle, por si me atropellaban, se iban de vacaciones. No pude recurrir a nadie.

Por lo tanto, volviendo al presente, me encontré en una disyuntiva: Qué hago, protejo a mi hija para que no se exponga al dolor, aunque ella desee una experiencia? O hago de tripas corazón y la dejo subirse al tobogán, con el corazón en un puño y felicitándola por las acrobacias que sabe hacer?

Quiero que mi hija sea más valiente que yo. Que experimente, que viva. No creo que las personas puedan aprender a ser responsables sin ser libres. Lo uno va con lo otro. No soy una madre jipi, todo lo contrario. Detrás de todas las veces que dejo que mi hija decida, hay un plan. Que se equivoque, que piense que sus aciertos son sólo suyos.

Pero soy su parachoques. La dejo a su aire porque no quiero que ni el viento la toque. Supongo que por eso no he sido capaz de irme a Sicilia. He procrastinado y me he puesto enferma para estar aquí, viendo sus correos, leyendo sus mensajillos.

Qué se le va a hacer. espero que la Troyana no quiera ser bailarina de cabaré, pero si lo desea de verdad, no se lo impediré. Eso si, como la madre de la pantoja, que por los cojones se la va a cepillar un empresario.

9 comentarios:

Senior citizen dijo...

No me gusta decir: Lo sabía.

Pero es que lo sabía...

La voz de la experiencia.

Veva dijo...

jejeje, gracias, mami Citi, por dejarme descubrirlo sola.

Allan Psicobyte dijo...

"Lo uno va con lo otro. Precisamente.

Me da a mí que la Troyana puede sentirse afortunada con la madre que le ha caído.

Por otro lado, menos procastinar y más sentido práctico: Que webcafés hay en todas partes, y Catania pilla como 500 km más cerca de Cracovia que Coruña...

Besos.

Veva dijo...

Ya hijo, ya, si eso ya lo se, por eso he tardao una semana en saber qué me pasaba: Qué no quería divertirme y "abandonarla"....yo qué se.Todo irracional pero racionalmente comprensible....

Oye, qué gusto oirte, Allan.

maba dijo...

la incondicionala no puede menos que hacer la ola ante esta declaración.

ya admitirlo es de una valentía de ¡olé!

pienso en tu sonrisa cada vez que llega uno de esos mensajitos o esos correos y sospecho que, en realidad, vale la pena.

en todo caso, dedique a lo que más le apetezca este tiempo y disfrútelo.

y... por Dios!! que experiencias te tocaron!!! eso sí que es de trauma!!
besos

Veva dijo...

Ya está en casa comiendose una pizza con el Torero!

Senior citizen dijo...

¿No era el Cordobés?

¿O es generalista?

Mafalda dijo...

Pos... yo también lo sabía. No lo de que tus experiencias en el extranjero fueran tan traumáticas.
Pero es evidente que la troyana lo es todo para ti, y tú también lo eres para tu madre (creo haberlo dicho de alguna manera en el post que te dediqué).
Lo inusual es que alguien que hace eso (qué palabra tan fea, "procastinar") tenga la suficiente capacidad de análisis para darse cuenta y los melindres de reconocerlo de viva voz públicamente... ¡Felicitaciones!
¿Ha llegado con nuevos aires, la niña?
Un besote para las dos.

Veva dijo...

ha llegado tan borde como siempre, jejejeje.