27 marzo, 2008

Otro Caído

Tengo un compañero, un excelente profesional, dedicado, creativo, cariñoso. Y se va. Se va del todo. Le importa un huevo no cobrar la jubilación completa, se la suda el último sexenio.

No puede más. Siente que su trabajo es inútil, que no sirve para nada.Que no puede hacer más por los niños y que su trabajo con las familias tampoco resulta.

Luchar contra molinos.

Un rato después oí a unas alumnas decir "Je, lo hemos echado, se va porque lo hemos quemao!" .Y no eran malas chicas, son alumnas normales y corrientes, en absoluto conflictivas.

Resulta terrible ver la caída de un compañero.

"Es un tipo que es funcionario y tiene dos meses de vacaciones. Además, ponía los notas que le daba la gana y era totalmente arbitrario con los alumnos, que para eso le pagaban. O bien, pasaba de todo, cobraba un sueldo y no enseñaba. A lo mejor, educaba a niños porque no sabía hacer otra cosa. Además, él se lo había buscado".

Me cago en todos los muertos de una sociedad que no le agradece a mi amigo Xabier todo lo que ha hecho por ella. Me indigno con quienes han apartado de mi profesión a una persona tan importante, tan entregada, tan sensata. Hemos perdido, todos, a un hombre muy valioso.Pero tiene razón; Total, para lo que servimos....

Cada vez me quedan menos ganas. Si pudiera, haría lo que mi compañero. Y ahí os quedeis todos con vuestras críticas de cafetería y vuestros jijis por las vacaciones del profesorado, cuando os parece terrible aguantar a vuestras criaturas un mes de verano.

Hoy no tengo talante, hoy me han matado a uno de los buenos.Hijos de perra.

7 comentarios:

Senior citizen dijo...

Conozco casos aún más sangrantes. Y tú lo sabes, Veva.
Enseñantes que no han podido elegir, que su organismo ha elegido por ellos, que ha dicho: hasta aquí hemos llegado, y los ha apartado no solo de su profesión, sino de la vida normal. Y casi de la vida.

Mi homenaje para los enseñantes que se toman en serio su vocación y perecen en el intento.

¿He dicho alguna vez que mi padre era del gremio?

Anónimo dijo...

¡Cómo que se va!

En mis comentarios de pasillo siempre había una enorme admiración por él.¡ Lo que pierde la enseñanza pública si lo deja marchar!

Y haces bien en cagarte en la sociedad desagradecida, porque no es la caída de un compañero, ni ningún adolescente ufano ha podido con él. Él puede elegir y nosotros, los compas, los chavales y sus papis, somos los que perdemos.

Strauss

maba dijo...

lo de vuestra profesión es terrible..

pero me quedo con la frase "a lo mejor educaba a niños porque no sabía hacer otra cosa".. no he visto tarea más difícil ni más ingrata que esa.. aunque espero que se lleve más de una compensación.
besos

NaaN dijo...

Yo, cada día más, quiero dedicarme a la docencia (dentro de un año y medio voy a ser licenciada ya, si todo va bien).

Textos como éste me lo hacen pensar dos veces antes de decidirme.

Veva dijo...

Este trabajo, Naaan, es una pasión. A veces se revela como pasión inútil, pero vale la pena. Nos necesitan, pero no lo reconocen a veces. Somos, junto con los profesionales de la medicina y de la justicia, los soportes de esta sociedad y de cualquier sociedad de derecho. la importancia de nuestro trabajo está ahí, sólo que a veces no podemos sobrellevarla porque no somos instituciones, sino personas.

Pero si no existiéramos....quién lo haría?

(Strauss, te mando el correo de nuestro compañero, si no lo tienes)

Lol V. Steiner dijo...

Qué miedo me da, joer.

Mafalda dijo...

Pues... que... digo yo: ¿por qué se me han puestos los ojos vidriosos tras leer esto?
Por momentos,siento unas ganas enormes de defecar encima de esta sociedad que no reconoce la enorme valía de quien se entrega a su profesión con todo "su amor y buen hacer".